Una nueva denuncia por presunto fraude contra adultos mayores encendió la preocupación entre habitantes de Tizimín, luego de que don Candelario May Dzib, de 82 años, asegurara haber sido víctima de una mujer que presuntamente se hace pasar por trabajadora de programas sociales para despojar a personas de la tercera edad de sus tarjetas del Bienestar.
El caso ocurrió en la colonia Santa Rosa de Lima, donde el adulto mayor relató que una mujer llegó a su vivienda vistiendo ropa vaquera, sombrero y portando un distintivo color guinda con referencias a Morena. Según explicó, la supuesta gestora aseguró formar parte de un programa federal de apoyo alimentario y médico.
Con el argumento de verificar que era beneficiario de la pensión para adultos mayores, la mujer solicitó la tarjeta bancaria de don Candelario para tomarle una fotografía. Presuntamente, aprovechó un descuido para intercambiar el plástico original por otro diferente y además obtener el número confidencial del NIP.
La situación no fue detectada de inmediato. Al día siguiente, la mujer regresó a bordo de un taxi del sindicato “Los Reyes” para entregarle una despensa con productos básicos como azúcar, frijol, avena, aceite, galletas y leche, cuyo valor aproximado no superaría los 500 pesos.
Aunque la bolsa contenía una hoja con la leyenda “Alimentación para el Bienestar”, familiares notaron posteriormente que no presentaba logotipos oficiales ni características institucionales que acreditaran algún programa gubernamental.
Las sospechas crecieron luego de que la familia conociera en redes sociales un caso similar ocurrido días antes con doña Enriqueta Morales. Al acudir a un cajero automático descubrieron que el NIP ya no funcionaba y que los últimos números de la tarjeta eran distintos a los de la cuenta original del adulto mayor.
El recurso económico era de suma importancia para don Candelario, quien esperaba disponer de los 6 mil 400 pesos de su pensión para cubrir gastos de un tratamiento quiropráctico que recibe periódicamente en Mérida.
Vecinos de la zona manifestaron su preocupación, ya que antes de retirarse la mujer preguntó si había otros adultos mayores que necesitaran despensas o medicamentos, lo que ha generado temor de que existan más víctimas potenciales en colonias y comisarías del oriente del estado.
