El Bazar de Fierros en Mérida cumple 66 años: de talleres tradicionales a la resistencia de la memoria comercial

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El Bazar de Fierros, uno de los espacios comerciales más emblemáticos y con mayor historia popular en Mérida, cumple este 19 de junio 66 años de su inauguración, consolidándose como un punto de referencia de oficios tradicionales, comercio popular y memoria urbana en la capital yucateca.

Su origen se remonta a finales de la década de 1950, cuando los comerciantes que operaban dentro del Parque Eulogio Rosado fueron notificados por el Ayuntamiento de Mérida de su reubicación debido a la remodelación del sitio. Ante ello, un grupo de fierreros, chatarreros y baratilleros —entre ellos Rubén Flores Pérez, Felipe Tun, Isidro Buenfil y Carlos Rejón— se organizó para buscar un nuevo espacio donde continuar con su actividad.

El terreno que hoy ocupa el bazar, ubicado en la calle 67 número 492-A entre 58 y 60, fue adquirido y desarrollado de manera colectiva mediante una organización mutualista. Cada locatario aportaba 21 pesos semanales para la construcción del nuevo mercado.

El proyecto dio como resultado la edificación de 50 locales comerciales, distribuidos equitativamente entre los lados oriente y poniente, con un pasillo central, dos baños y un comedor comunitario, consolidando así una estructura funcional para el comercio popular de la época.

La inauguración oficial se realizó el 19 de junio de 1960, con la presencia del entonces alcalde Luis Torres Mesías y del gobernador Agustín Franco Águilar, marcando el inicio formal de una etapa que transformaría este espacio en un punto clave para el comercio de herramientas, refacciones y servicios técnicos en la ciudad.

Durante décadas, el Bazar de Fierros fue sinónimo de variedad y soluciones inmediatas: desde tornillos milimétricos, piezas mecánicas y veletas, hasta servicios de tornería, hojalatería, fabricación de llaves y reparación de bicicletas. Incluso, fue semillero de figuras del deporte como “El Chato” Castillo, “El Chamaco” Cetina, Rufino Gallegos y Vicente Paul, quienes encontraron en este entorno su primer impulso formativo.

Sin embargo, con el paso del tiempo, muchos de estos oficios han desaparecido o han quedado reducidos a unos cuantos establecimientos. Actualmente, solo permanecen tres o cuatro locales atendidos por descendientes de los fundadores, quienes mantienen viva parte de esta tradición.

En la actualidad, el espacio enfrenta nuevos retos urbanos. Locatarios señalan que varios locales del frente han sido rentados a taquerías, lo que ha reducido el área de estacionamiento y generado dificultades para el acceso de clientes a los negocios tradicionales que aún operan en el sitio.

A pesar de los cambios, la comunidad del bazar mantiene viva la tradición. Desde hace más de 15 años, los hijos de los fundadores se reúnen para conmemorar la fecha con una celebración que incluye kibis, horchata y bebidas frías como parte del encuentro comunitario.

Este año, la celebración está programada para las 5 de la tarde, en un ambiente que busca recordar la historia, el esfuerzo colectivo y la identidad de uno de los espacios comerciales más antiguos y representativos de Mérida.

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