Un niño de apenas 4 años perdió la vida en el municipio de Topia, Durango, luego de sufrir una picadura de alacrán y no recibir oportunamente el antídoto necesario para contrarrestar los efectos del veneno.
El menor fue atacado por el arácnido en una zona rural de este municipio serrano. Tras la emergencia, sus familiares buscaron atención médica, pero la presunta falta de suero antialacránico en la localidad habría dificultado la atención inmediata.
Autoridades sanitarias de Durango confirmaron el fallecimiento y el caso volvió a poner bajo la lupa la disponibilidad de antiveneno en comunidades alejadas, particularmente durante la temporada de altas temperaturas, cuando aumenta la actividad de estos animales.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Salud, durante 2026 se han contabilizado más de mil personas afectadas por picaduras de alacrán en Durango, entidad considerada de riesgo debido a la presencia de especies cuyo veneno puede provocar complicaciones graves.
Especialistas llaman a no subestimar una picadura y acudir de inmediato a un centro médico, evitando recurrir a remedios caseros. La aplicación oportuna del suero antialacránico puede ser determinante para evitar consecuencias fatales.
También recomiendan sacudir ropa y zapatos antes de utilizarlos, revisar la ropa de cama y mantener los espacios limpios y libres de objetos donde puedan ocultarse estos arácnidos.
El fallecimiento del menor genera preocupación en comunidades rurales y reabre el debate sobre la necesidad de garantizar el acceso oportuno a tratamientos de emergencia en las zonas más alejadas.
