México decidió iniciar el 2026 con una pequeña pero simbólica bofetada económica: la pérdida de 8 mil 104 empleos formales en enero, según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Nada grave, dirán algunos desde el atril oficial; apenas un “ajuste”, una “transición”, otro de esos conceptos elásticos que sirven para maquillar cualquier tropiezo mientras se repite el mantra del bienestar.
Al 31 de enero de 2026, el IMSS reportó 22 millones 508 mil 972 puestos de trabajo afiliados, una cifra que el propio instituto presume como la más alta para un mes de enero desde que se tiene registro. Porque cuando no hay buenas noticias completas, siempre queda el consuelo estadístico: perder empleos, pero perderlos “desde una base histórica”.
Eso sí, la realidad no se deja domesticar tan fácil. La caída mensual fue de 0.04 por ciento, mientras que en comparación anual el descenso alcanza 3 por ciento, un detalle que suele pasar a segundo plano cuando la narrativa exige optimismo obligatorio.
El dato negativo contrasta brutalmente con diciembre, mes en el que se celebró —con bombo, platillo y conferencia— la creación de 278 mil 697 empleos formales. Pero enero llegó, como suele hacerlo, a recordar que los fuegos artificiales duran menos que los problemas estructurales. Según el IMSS, la pérdida se explica “principalmente por el ajuste observado en el empleo asociado a las plataformas digitales”, una forma elegante de decir que el nuevo modelo laboral también tiene costos… aunque no siempre los paguen quienes diseñaron la reforma.
El empleo que sí existe… pero no cuenta
Aunque el IMSS sigue siendo el principal termómetro del empleo formal, la mitad del país trabaja fuera de ese sistema. De acuerdo con el Inegi, casi el 55 por ciento de la fuerza laboral es informal, un pequeño detalle que convierte cualquier celebración oficial en un ejercicio de autoengaño institucionalizado.
La tasa de desempleo, eso sí, se mantiene en 2.4 por ciento, cerca de su mínimo histórico. Un número que luce impecable… siempre y cuando se ignore que millones de mexicanos sobreviven sin seguridad social, sin prestaciones y sin estabilidad, pero con mucha resiliencia, esa palabra tan cómoda para los discursos.
Menos patrones, más control
El IMSS también reportó 1.02 millones de patrones registrados, una cifra que representa una reducción anual del 0.6 por ciento. La explicación oficial apunta a la “implementación de medidas de seguridad en la apertura de registros patronales de personas físicas”. Traducido al lenguaje de calle: menos empleadores formales y más trabas burocráticas, pero todo sea por el orden.
En cuanto a los sectores especiales, durante enero se contabilizaron 61 mil 264 personas trabajadoras del hogar, con un salario promedio diario de 497.09 pesos, así como 394 mil 187 trabajadores independientes, con un ingreso promedio diario de 360 pesos. Montos que alcanzan para sobrevivir… si se tiene fe, paciencia y cero emergencias.
Plataformas digitales: la reforma que sí presume números
En el sexto mes de la prueba piloto obligatoria para plataformas digitales, el IMSS informó que 1.34 millones de personas fueron beneficiadas por la reforma. De ellas, 139 mil superaron el umbral de ingreso neto mensual, con un salario promedio diario de 435.2 pesos. Una cifra que se vende como éxito, aunque no compense del todo la pérdida de empleos formales ni el crecimiento de la precarización laboral.
El saldo real
Así arranca el año laboral en México: menos empleos, menos patrones y más discursos optimistas. La economía, como siempre, se ajusta; los números se acomodan; la narrativa se pule. Mientras tanto, el ciudadano promedio hace lo que mejor sabe: trabajar como pueda y aguantar como siempre.
