El Gobierno cubano comunicó a las aerolíneas internacionales que operan en la isla que en un plazo de 24 horas se quedará sin combustible para aviación, una situación que amenaza con provocar alteraciones en vuelos, rutas y frecuencias, y que se suma a la profunda crisis económica y energética que atraviesa el país.
De acuerdo con la advertencia oficial, la falta de combustible responde al asedio petrolero ejercido por Estados Unidos, el cual ha limitado de forma severa el acceso de Cuba a crudo y derivados necesarios para sostener operaciones estratégicas, entre ellas la aviación comercial.
Hasta el momento, las aerolíneas afectadas —principalmente estadounidenses, españolas, panameñas y mexicanas— no han informado públicamente cómo enfrentarán la escasez, aunque se anticipan ajustes en horarios, reducción de frecuencias o modificaciones en las rutas, al menos en el corto plazo.
La mayoría de los vuelos internacionales que conectan a Cuba con el exterior cubren rutas hacia Florida, en Estados Unidos (Miami, Tampa y Fort Lauderdale); España (Madrid); Panamá (Ciudad de Panamá); y México (Ciudad de México, Mérida y Cancún). Además, la isla mantiene conexiones regulares con Bogotá, Santo Domingo y Caracas, todas potencialmente afectadas por la falta de combustible.
Un problema recurrente en la historia reciente
La escasez de combustible para la aviación no es un fenómeno nuevo en Cuba. En episodios similares ocurridos durante el llamado Período Especial en los años noventa, así como en cuellos de botella registrados en meses recientes, las aerolíneas lograron mantener operaciones mediante reacomodos de rutas y paradas técnicas adicionales para repostar en países como México o República Dominicana.
Sin embargo, el actual contexto económico y político complica la capacidad de respuesta, tanto para las autoridades cubanas como para las compañías aéreas.
Presión de Estados Unidos y escalada energética
La crisis se intensificó luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmara el pasado 29 de enero una orden presidencial que amenaza con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a Cuba, bajo el argumento de que la isla representa un riesgo para la seguridad nacional estadounidense.
Esta decisión reforzó la presión energética iniciada el 3 de enero, cuando Washington anunció el fin del suministro de petróleo venezolano a Cuba, tras la operación militar que concluyó con la captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Trump instó a La Habana a negociar “antes de que sea demasiado tarde”, mientras que el Gobierno cubano ha reiterado que está abierto al diálogo, aunque ha negado que existan conversaciones formales en curso.
Dependencia energética y medidas de emergencia
Cuba produce apenas un tercio de la energía que consume. El resto dependía de importaciones, principalmente de Venezuela, que en 2025 representaron alrededor del 30 % del total, y en menor medida de México y Rusia.
Ante el colapso del suministro, el Gobierno cubano anunció esta semana un severo plan de emergencia, que incluye el fin de la venta de diésel, la reducción de horarios en hospitales y oficinas estatales, así como el cierre temporal de algunos hoteles, en un intento por sostener servicios básicos sin importaciones de crudo.
