A pocos días de la inauguración oficial de la remodelación del distribuidor vial de City Center, ciudadanos y colectivos enfocados en movilidad realizaron un recorrido por la zona para evaluar los avances y condiciones de la obra. El balance, aseguran, genera preocupación por el enfoque predominantemente vehicular del proyecto.
De acuerdo con los señalamientos, a diferencia de intervenciones realizadas en años anteriores que buscaban integrar espacios para peatones y ciclistas, esta remodelación privilegia de manera desproporcionada la circulación automotriz, reduciendo y fragmentando las áreas destinadas a quienes se desplazan a pie.
Las críticas adquieren mayor relevancia si se considera que en junio de 2024 entró en vigor la NOM-004-SEDATU-2023 sobre Estructura y Diseño de Vías Urbanas, norma de observancia obligatoria en todo el país. Esta disposición establece como principio rector la “pirámide de movilidad”, que prioriza la seguridad del usuario más vulnerable: peatones, personas con discapacidad, ciclistas y usuarios del transporte público, antes que el automóvil particular.
Según los colectivos, diversos elementos observados en la intersección podrían contravenir tanto la citada norma como los criterios de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial (LGMSV).
Principales observaciones
Entre los puntos señalados durante el recorrido destacan:
- Doble carril de vuelta continua a la derecha, lo que incrementa el riesgo para peatones al permitir giros simultáneos con menor control.
- Camellones con anchos reducidos o diseño inadecuado, sin elementos que garanticen protección física suficiente durante el cruce.
- Aumento en las distancias de cruce peatonal, lo que prolonga el tiempo de exposición de las personas al flujo vehicular.
- Persistencia de retornos extensos y conflictivos sobre la Calle 24, generando puntos de entrecruce con alta carga motorizada.
- Ausencia de banquetas en tramos colindantes con la gasolinera, donde, según denunciaron, incluso fue eliminado un segmento preexistente, dejando a peatones sin infraestructura segura.
Para los observadores, este tipo de diseño envía un mensaje contrario al modelo de ciudad que promueve la legislación federal vigente, centrado en la seguridad vial y la movilidad sostenible.
Preocupación por el modelo urbano
Más allá de esta intersección en particular, la inquietud se extiende a lo que podría convertirse en un precedente para futuras obras en Mérida. Activistas advierten que, de replicarse este esquema, podrían realizarse intervenciones similares en corredores emblemáticos como Paseo de Montejo, donde el equilibrio entre movilidad, patrimonio y seguridad peatonal es especialmente sensible.
