SOLO LOS “CUATES” SUBEN A LA DRAGA CON HUACHO… ¿TRANSPARENCIA O EXCURSIÓN EXCLUSIVA?

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Lo que debía ser una visita técnica para supervisar una de las obras portuarias más importantes del estado terminó convertido en un episodio que encendió el debate sobre el acceso a la información pública. Un grupo selecto de medios de comunicación fue invitado a un recorrido marítimo junto al gobernador Joaquín Díaz Mena —conocido popularmente como “Huacho Martín”— para constatar los avances del dragado en el Puerto de Altura de Progreso.

La supervisión se realizó a bordo del buque “Fernando de Magallanes”, desde donde el mandatario informó que la obra presenta un avance cercano al 90%. De acuerdo con cifras oficiales, en esta primera etapa se han retirado más de 1.3 millones de metros cúbicos de piedra, como parte de un proyecto estatal que contempla una inversión de 1,630 millones de pesos.

El objetivo es ampliar y profundizar el canal de navegación de -11.75 a -13.30 metros, lo que permitiría recibir embarcaciones de mayor calado y fortalecer la conectividad comercial de Yucatán con mercados internacionales.

Sin embargo, más allá de los datos técnicos, la atención pública se centró en un aspecto distinto: la exclusividad de la invitación.

En círculos periodísticos y redes sociales surgieron cuestionamientos sobre los criterios utilizados para definir qué medios podían participar en el recorrido. Diversas voces señalaron que únicamente fueron convocados medios considerados cercanos a la administración estatal, lo que generó inconformidad entre comunicadores que quedaron fuera.

Mientras el discurso oficial enfatiza la transparencia y la rendición de cuentas, críticos sostienen que estas prácticas refuerzan la percepción de un trato preferencial hacia medios afines, limitando el acceso equitativo a la información pública.

La polémica revive un debate recurrente en la relación entre gobiernos y prensa: si los recursos públicos financian la obra, ¿la cobertura informativa debería ser abierta a todos los medios?

El recorrido permitió a los asistentes documentar de primera mano el avance del proyecto y difundir imágenes exclusivas desde la draga, material que posteriormente circuló en redes sociales y portales informativos.

Para analistas, este tipo de eventos forma parte de una estrategia de comunicación política orientada a posicionar logros de gobierno mediante contenidos favorables, lo que difumina la línea entre cobertura periodística independiente y material institucional.

La pregunta que comenzó a repetirse entre comunicadores y ciudadanos fue directa: ¿se trató de un ejercicio de transparencia o de un publirreportaje financiado indirectamente con recursos públicos?

 

Lo que debía ser una visita técnica para supervisar una de las obras portuarias más importantes del estado terminó convertido en un episodio que encendió el debate sobre el acceso a la información pública. Un grupo selecto de medios de comunicación fue invitado a un recorrido marítimo junto al gobernador Joaquín Díaz Mena —conocido popularmente como “Huacho Martín”— para constatar los avances del dragado en el Puerto de Altura de Progreso.

La supervisión se realizó a bordo del buque “Fernando de Magallanes”, desde donde el mandatario informó que la obra presenta un avance cercano al 90%. De acuerdo con cifras oficiales, en esta primera etapa se han retirado más de 1.3 millones de metros cúbicos de piedra, como parte de un proyecto estatal que contempla una inversión de 1,630 millones de pesos.

El objetivo es ampliar y profundizar el canal de navegación de -11.75 a -13.30 metros, lo que permitiría recibir embarcaciones de mayor calado y fortalecer la conectividad comercial de Yucatán con mercados internacionales.

Sin embargo, más allá de los datos técnicos, la atención pública se centró en un aspecto distinto: la exclusividad de la invitación.

En círculos periodísticos y redes sociales surgieron cuestionamientos sobre los criterios utilizados para definir qué medios podían participar en el recorrido. Diversas voces señalaron que únicamente fueron convocados medios considerados cercanos a la administración estatal, lo que generó inconformidad entre comunicadores que quedaron fuera.

Mientras el discurso oficial enfatiza la transparencia y la rendición de cuentas, críticos sostienen que estas prácticas refuerzan la percepción de un trato preferencial hacia medios afines, limitando el acceso equitativo a la información pública.

La polémica revive un debate recurrente en la relación entre gobiernos y prensa: si los recursos públicos financian la obra, ¿la cobertura informativa debería ser abierta a todos los medios?

El recorrido permitió a los asistentes documentar de primera mano el avance del proyecto y difundir imágenes exclusivas desde la draga, material que posteriormente circuló en redes sociales y portales informativos.

Para analistas, este tipo de eventos forma parte de una estrategia de comunicación política orientada a posicionar logros de gobierno mediante contenidos favorables, lo que difumina la línea entre cobertura periodística independiente y material institucional.

La pregunta que comenzó a repetirse entre comunicadores y ciudadanos fue directa: ¿se trató de un ejercicio de transparencia o de un publirreportaje financiado indirectamente con recursos públicos?

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La histórica tenista estadounidense Venus Williams volverá a uno de los escenarios más emblemáticos del circuito tras recibir una invitación oficial para disputar el cuadro individual y de dobles del prestigioso Indian Wells, que se celebrará del 4 al 15 de marzo en el desierto del sur de California. A sus 45 años, la siete veces campeona de Grand Slam prepara así su retorno a un torneo con el que mantiene una relación tan intensa como compleja. Será su décima participación en este certamen, donde ha alcanzado las semifinales en tres ocasiones, la más reciente en 2018. El director del torneo, Tommy Haas, destacó el significado de su presencia. “Es un honor otorgar la primera invitación de este año a Venus Williams. Es una leyenda del tenis y una de las jugadoras más laureadas que nuestro deporte ha visto”. Un regreso cargado de historia La participación de Williams no solo despierta expectativa por su legado, sino por el pasado conflictivo que la vinculó al torneo. La estadounidense boicoteó Indian Wells entre 2002 y 2016 tras el controvertido episodio ocurrido en 2001, cuando abandonó su semifinal contra su hermana Serena por lesión minutos antes del partido, lo que derivó en abucheos y acusaciones de arreglo. Su retorno en 2018 marcó una reconciliación simbólica con el público californiano. Ahora, con una nueva invitación, la veterana jugadora buscará escribir otro capítulo en ese proceso. En 2024 también fue invitada, pero entonces no aceptó competir. Este año, en cambio, confirmó su presencia y expresó entusiasmo por regresar. “Indian Wells… no puedo esperar para volver a casa y jugar en California”, declaró la tenista. Actividad reciente y preparación Williams llega tras su participación en el Australian Open, donde fue eliminada en primera ronda tanto en individuales como en dobles, resultado que refleja las dificultades competitivas propias de esta etapa final de su carrera, pero que no disminuye su atractivo mediático ni su condición de figura histórica. Antes de aterrizar en California, la estadounidense tiene previsto competir en el ATX Open, torneo que se disputa en Austin, Texas, del 22 de febrero al 1 de marzo, como parte de su preparación inmediata. Más que un regreso deportivo La presencia de Venus Williams en Indian Wells trasciende lo estrictamente competitivo. Representa la vigencia de una atleta que redefinió el tenis femenino junto a su hermana Serena, rompió barreras raciales y económicas en el deporte y continúa inspirando a nuevas generaciones incluso fuera del circuito principal.

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